lunes, 4 de diciembre de 2017

RIQUEZA

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa, 
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno 
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida....

PASA Y OLVIDA

Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?
No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano...
¡lo que tienes de humano y de divino!
Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas...
Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.
La cruz del sur

Cuando las carabelas voladoras 
al fin trazaron sobre el mar sus huellas, 
fueron rasgando por delante de ellas 
la inmensidad con sus tremantes proas. 

Entonces, Dios, en las nocturnas horas, 
tras el misterio de las tardes bellas, 
una cruz dibujó con cuatro estrellas 
en el lienzo en que pinta sus auroras. 

Quedó la cruz como argentado broche 
que en la punta de un velo resplandece, 
dejando ver radiantes simbolismos. 

Y hoy, sobre el terciopelo de la noche, 
en la profunda obscuridad, parece 
la condecoración de los abismos...
Orquídeas
               

Ánforas de cristal, airosas galas
de enigmáticas formas sorprendentes,
diademas propias de apolíneas frentes,
adornos dignos de fastuosas salas.

En los nudos de un tronco hacen escalas;
y ensortijan sus tallos de serpientes,
hasta quedar en la altitud pendientes,
a manera de pájaros sin alas.

Tristes como cabezas pensativas,
brotan ellas, sin torpes ligaduras
de tirana raíz, libres y altivas;

porque también, con lo mezquino en guerra,
quieren vivir, como las almas puras,
sin un solo contacto con la tierra.
        
La magnolia

En el bosque, de aromas y de músicas lleno, 
la magnolia florece delicada y ligera, 
cual vellón que en las zarpas enredado estuviera, 
o cual copo de espuma sobre lago sereno. 

Es un ánfora digna de un artífice heleno, 
un marmóreo prodigio de la Clásica Era: 
y destaca su fina redondez a manera 
de una dama que luce descotado su seno. 

No se sabe si es perla, ni se sabe si es llanto. 
Hay entre ella y la luna cierta historia de encanto, 
en la que una paloma pierde acaso la vida: 

porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve, 
como un rayo de luna que se cuaja en la nieve, 
o como una paloma que se queda dormida.

Tú eres mío, tú eres mía


Niña hermosa que me humillas
Con tus ojos grandes, bellos:
Son para ellos, son para ellos
Estas suaves redondillas. 

Son dos soles, son dos llamas,
Son la luz del claro día;
Con su fuego, niña mía,
Los corazones inflamas. 

Y autores contemporáneos
Dicen que hay ojos que prenden
Ciertos chispazos que encienden
Pistolas que rompen cráneos.


CUANDO LLEGUES A AMAR 
Cuando llegues a amar, si no has amado,
Sabrás que en este mundo
Es el dolor más grande y más profundo
Ser a un tiempo feliz y desgraciado. 

Corolario: el amor es un abismo
De luz y sombra, poesía y prosa,
Y en donde se hace la más cara cosa
Que es reír y llorar a un tiempo mismo. 

Lo peor, lo más terrible,
Es que vivir sin él es imposible. 

Amo, amas


                                             Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
                                             El ser y con la tierra y con el cielo,
                                               Con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
                                          Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo. 

                                         Y cuando la montaña de la vida
                                         Nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
                                           Amar la inmensidad que es de amor encendida
                                          ¡Y arder en la fusión de nuestros pechos mismos! 
El amor que calla


Si yo te odiara, mi odio te daría 
en las palabras, rotundo y seguro; 
¡pero te amo y mi amor no se confía 
a este hablar de los hombres tan oscuro! 

Tú lo quisieras vuelto un alarido, 
y viene de tan hondo que ha deshecho 
su quemante raudal, desfallecido, 
antes de la garganta, antes del pecho. 

Estoy lo mismo que estanque colmado 
y te parezco un surtidor inerte. 
¡Todo por mi callar atribulado 
que es más atroz que entrar en la muerte!

Dame la mano y danzaremos


Dame la mano y danzaremos, 
dame la mano y me amarás. 
Como una sola flor seremos, 
como una flor, y nada más. . . 

El mismo verso cantaremos, 
al mismo paso bailarás. 
Como una espiga ondularemos, 
como una espiga, y nada más. 

Te llamas Rosa y yo Esperanza, 
pero tu nombre olvidarás, 
porque seremos una danza 
en la colina y nada más...